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El Profeta del Fin del Mundo (versión I-Ching)


Por

Fernando García-Quismondo







En este mundo de locos que nos rodea, en el que cada cierto tiempo aparece alguien insistiendo en que el Fin del Mundo va a ocurrir en una fecha próxima determinada, casi todos hemos podido escuchar a lo largo de 2012 a diversos profetas, videntes, chamanes, gurús y demás fauna pseudocientífica pronosticando que el Fin de los Tiempos tendría lugar el 21-12-2012 de acuerdo a lo supuestamente reflejado en un calendario maya. Como esa fecha ya ha pasado y en Chinoesfera no nos parece que se haya acabado el mundo (aunque podemos estar equivocados), hemos considerado interesante publicar un nuevo artículo para compartir con nuestros seguidores la curiosa historia de otro personaje que, hace ya unos cuantos años, apuntaba también a que en esa misma fecha del 21-12-2012 sería el Fin del Mundo, aunque en su caso no se basaba (o al menos no del todo) en el calendario maya, sino en el I-Ching, el famoso "Libro de las Mutaciones" chino.

Este "profeta" se llamaba Terence McKenna y tuvo una trayectoria extremadamente peculiar. Nacido en EE.UU. en 1946, se había criado junto a su hermano leyendo novelas de ciencia ficción y esoterismo, y en su juventud se tituló en "Ecología, Conservación de Recursos y Chamanismo", siendo a lo largo de su vida autor de distintos libros y artículos sobre estos peculiares temas incluyendo -entre otras obras- las primeras guías para el cultivo de setas alucinógenas.

Quizá como resultado de su experimentación en este terreno, McKenna "descubrió" en un momento dado mientras estudiaba el I-Ching que dos de los números más importantes en el libro, el 6 y el 64 (las líneas se agrupan de seis en seis en hexagramas y existen 64 combinaciones posibles de hexagramas) si son multiplicados entre sí dan como resultado "384", lo cual es un resultado muy cercano al número de días que hay en un año lunar (13 meses lunares de 29 ó 30 días). Animado por este ciertamente anecdótico descubrimiento, Mckenna siguió "investigando" el I-Ching, encajando sus extrañas teorías matemáticas en lo que encontraba, hasta acabar concluyendo que nuestro “Libro de las Mutaciones” era en su conjunto una forma de calendario chino que cuadraba con los ciclos naturales de la Tierra.

Siguiendo esa línea Terence McKenna comenzó a aplicar patrones fractales a lo que él llamó "Línea Temporal de la Humanidad" llegando a la conclusión de que ese gráfico con los grandes hitos de la humanidad (en cuanto a cambios mayores en la biología humana y en la evolución sociocultural) cuadraba según él con un patrón equivalente del I-Ching, la famosa /wen2wang2gua4xu4/Secuencia del Rey Wen, insistiendo en que ambos gráficos se acoplaban perfectamente lo que auguraba que el mundo terminaría en el año 2012 "en una singularidad de complejidad infinita", lo que él denominó "Onda de Tiempo Cero". Llegó a extender hasta tal punto su ridícula teoría que hace ya muchos años se llegó a crear un programa de computadora para visualizar esos gráficos que supuestamente demostraban sus hipótesis apocalípticas.

Tomando como base estos estudios numerológicos Terence McKenna escribió la primera edición de su libro "The Invisible Landscape" (libro que tenía un subtítulo cuando menos curioso:"Mind Hallucinogens and the I Ching") explicando en él que el año 2012 (sin indicar día) sería aquel en el que, de acuerdo a sus cálculos a partir del I-Ching, terminaría el mundo. Posteriormente, y bajo la influencia de las publicaciones de los otros pseudocientíficos que estaban analizando el calendario maya y el supuesto fin del mundo que éste profetizaba para el 21-12-2012, McKenna llegó a la conclusión de que esa fecha también podía aplicarse a su estudio basado en el I-Ching (¿por qué no iba a hacerlo?) y por eso en la segunda edición del libro "The Invisible Landscape" publicada en 1993, ya indicó ese día concreto como aquel en que se produciría el apocalipsis de la humanidad.

Si como seguidor de Chinoesfera estás leyendo ahora mismo estas líneas, ésto sólo puede suponer dos cosas: Que el mundo NO se terminó el 21 de Diciembre de acuerdo a las “profecías mayas” o las “profecías del I-Ching” sostenidas por McKenna, o que estabas demasiado ocupado para darte cuenta... El caso es que el protagonista de nuestra historia de hoy, Terence McKenna, no pudo comprobarlo por sus propios medios, ya que falleció en abril del año 2000, pero estamos seguros de que si hubiera estado aún vivo habría encontrado alguna excusa matemática que justificase su error o habría guardado un silencio hermético, como hacen todos los supuestos adivinos y videntes llegado el momento en que no se cumplen sus predicciones.

O, en el mejor de los casos, habría echado la culpa al pobre “Libro de las Mutaciones”, el I-Ching, aunque éste no contenga realmente ningún tipo de profecía respecto al fin del mundo.


De todos modos, y por terminar este artículo con un toque de humor, tampoco tenemos por qué preocuparnos por la inminencia de ese momento. Como alguien escribió hace años: “Cuando el Fin del Mundo llegue y comiencen a mostrar en pantalla los títulos de crédito con todos los personajes que hemos intervenido -por orden de aparición-, seguramente habrá que retrasar el Juicio Final un par de miles de años...”

Caracteres en este artículo:
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