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ACTUALIDAD - GACETA XIANZAI


El Mercado de Matrimonios en Shanghai


Por

Fernando García-Quismondo







¿Tienes entre 20 y 30 años y aún no estás casado/casada? Si esto te ocurriera en China seguramente tendrías un "problema" bastante serio con tu entorno familiar... aunque también soluciones curiosas, como veremos.

Está claro que, tanto en occidente como en oriente, el caótico y estresante ritmo de vida del mundo actual provoca que sea cada vez más complicado encontrar la pareja ideal con la que uno compartirá el resto de su vida, pero en el caso de China esta situación adquiere tintes que mezclan lo dramático con lo sorprendente cuando uno se acerca a una edad tan "crítica" como son los treinta años.

Hace ya algún tiempo hablábamos en otros artículos acerca de la presión que a partir de los veinte años sufren los muchachos y muchachas chinos por parte de sus familias para encontrar una pareja idónea y casarse cuando todavía son jóvenes. Esta presión, que se repite especialmente cada año en el tradicional viaje al hogar familiar por la festividad del Año Nuevo, es incluso mayor en el caso de la mujer que, como ya vimos en otro artículo, corre el riesgo de ser etiquetada como /shèngnǚ/"solterona" (literalmente "mujer sobrante"), aunque ya explicábamos en aquel artículo que el término está adquiriendo hoy día un nuevo significado para las jóvenes chinas muy alejado de las connotaciones despectivas que tenía en el pasado.

Volviendo a nuestro tema original, esta estresante situación en la que los jóvenes chinos son víctimas a partir de cierta edad de un continuo acoso y presión por parte de sus familias para que contraigan matrimonio ha dado lugar a diversas "soluciones", algunas de las cuales no dejan de ser curiosas y sorprendentes.

Aparte de las típicas aplicaciones y páginas web de contactos destinadas a encontrar pareja (a las que no vamos a hacer referencia ya que tienen las mismas características que las occidentales), en China también existe un mercado de "alquiler de novios y novias por internet", en el que algunas personas se ofrecen como acompañantes para simplemente ser presentados en familia como el "novio" o "novia" formal durante las visitas familiares, eliminando de ese modo (aunque sea de forma temporal) la presión a la que es sometido el muchacho o muchacha al que acompañan.

Pero junto a estas soluciones "online", "modernas" y "universales" basadas en internet, en Shanghai existe también en desde el año 2004 una solución mucho más "offline", "tradicional" y "local": el "Mercado de Matrimonios", que se sitúa en su famoso Parque del Pueblo, y cuyo nombre en chino es “”/rénmín gōngyuán xiāngqīn jiǎo/ que significa literalmente “Rincón de la Cita a Ciegas del Parque del Pueblo”. En aquel lugar los sábados y domingos, desde el mediodía hasta las cinco, se pueden encontrar centenares y centenares de "anuncios" en los que padres y abuelos ensalzan las virtudes y condiciones de sus hijos y nietos con edades entre 20 y 30 años (de ambos sexos, aunque la mayoría mujeres), confiando en que otros progenitores en igual situación encuentren en ellos la pareja ideal para sus respectivos descendientes.





El perfil que suelen tener estos anuncios es relativamente básico: en general tan sólo indican del “candidato” o “candidata” cuál es su edad, estatura, salario, estudios, ocupación laboral, personalidad y... su horóscopo chino. Pero realmente lo importante es lo que se encuentra DETRÁS de esas páginas pegadas sobre una superficie o en las manos de alguien. Tras ellas se encuentran no sólo esos padres o abuelos ansiosos por encontrar la pareja ideal para sus hijos o nietos, sino también esos mismos jóvenes que a menudo desconocen que están siendo objeto de este "mercadeo" y, en el caso de que lleguen a saberlo, rechazan formar parte de él o establecen unos mínimos tan altos que vuelven literalmente locos a sus progenitores sometidos a esta desagradable tarea de buscar para ellos al correspondiente príncipe azul (o la princesa rosa), ya sea por medio de estos anuncios expuestos o directamente entre el resto de personas que se encuentran en la misma situación.






Pero, ¿de qué "mínimos" estamos hablando? La verdad es que una vez más nos vemos sometidos a la esclavitud de la tradición: el standard social existente en China y que procede del pasado hace que los requerimientos de cara a los "candidatos" sean ambiguos y un poco pasados de moda. En el caso de los hombres generalmente es tener una situación económica lo suficientemente exitosa como para comprar un apartamento o casa y, a ser posible, también un auto. En el caso de las mujeres... bueno, en el caso de ellas para los padres/abuelos que participan en este "mercado" la condición primordial a cumplir es ser aún suficientemente jóvenes.

Pero que nadie se equivoque: las mujeres chinas tienen muy claro también lo que buscan, y no es extraño que rechacen uno tras otro aquellos "pretendientes" que son propuestos por sus familias tras sus visitas y negociaciones en este "Mercado de Matrimonios". Como ya publicamos en aquel artículo al que hacíamos referencia antes, las jóvenes chinas no tienen ya ningún temor a convertirse en una /shèngnǚ/"solterona", aunque ese triunfo suyo en el ámbito laboral aún vaya acompañado de la grave preocupación y la tristeza por parte de sus progenitores, más tradicionales que ellas, que siguen considerando el matrimonio y la familia un elemento indispensable en la vida, y encuentran ilógico y extraño que alguien pueda querer mantenerse fuera de esta institución.

Además, aunque deseen hacerlo, las mujeres chinas actuales no tienen hoy prisa en casarse. Tienen más opciones que las mujeres de generaciones pasadas y no se preocupan de poner su carrera laboral en primer lugar, lo que las sitúa en una posición más elevada dentro de una sociedad que tradicionalmente ha estado dominada por el hombre. Ahora las mujeres ya no buscan sólo “un salario” o esa "casa y auto" que siguen ofreciendo padres y abuelos en el Mercado de Matrimonios de Shanghai. Quieren un hombre íntegro y responsable. Y ese cambio de enfoque también ocurre en el otro sentido: bajo la perspectiva de los hombres ya no se trata sólo de encontrar una mujer "joven, diligente y hacendosa" como podía ocurrir hace décadas, sino una mujer "educada, elegante y con una carrera profesional". Esta perspectiva actual por ambas partes, tanto por parte de ellos como de ellas, choca frontalmente con un enfoque como es el planteado por el “Mercado de Matrimonios” de Shanghai.

...¿O quizá no? Si intentamos ser lo más objetivos posibles, es muy cierto que seguramente los padres y abuelos que frecuentan el lugar deberían cambiar sus objetivos, buscando y ofreciendo un perfil más acorde con la realidad actual en vez de unas características propias de otros tiempos.



“Mi hijo es demasiado exigente, muchas chicas están interesadas ​​en él, pero gastó un montón de dinero estudiando en Estocolmo durante siete años y por eso no tiene aún su propia casa”


¿O puede ser que estemos siendo nosotros demasiado “idealistas” y en realidad en China (y no sólo allí) se sigue heredando una buena parte de la educación tradicional a la hora de buscar pareja?

Es dificil de decir... Nos guste o no, en el idioma chino se sigue caracterizando a un “Hombre 10” como aquel que es ""/gāofùshuài/”Alto, rico y guapo” y a la “Mujer 10” como aquella que es “"/báifùměi/”Pálida, rica y hermosa”. Pero antes de criticar demasiado esta definición china como un planteamiento del pasado quizá deberíamos reconocer que nuestra herencia occidental a la hora de expresar lo que es era un hombre y una mujer ideales tampoco se aleja mucho de la china (excepto en lo de la “palidez”, que tenía una explicación que también compartimos con nuestros seguidores en otra publicación).


De todos modos, para cerrar este artículo con una nota positiva, no nos dejemos arrastrar por los prejuicios acerca de este sorprendente y, en cierto modo, indignante "Mercado de Matrimonios". Tras su fachada mercantil y algo manipuladora (para los jóvenes) también se encuentra una realidad mucho más amable, ya que gracias a esta excusa matrimonial la Plaza del Pueblo de Shanghai se llena cada fin de semana de amables y charlatanes padres y abuelos, dispuestos a pasar un buen rato de esparcimiento social debatiendo animadamente entre ellos y compartiendo historias sobre sus vidas y sus familias durante horas.





Caracteres en este artículo:
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